El Ladrón

 

 

Desde que apareciste en mi vida y me enseñaste a soñar, cada vez que decides soltar ese regalo que yo te di gracias a la luna, La Noche, me visita un hada enviada por Morfeo que me recuerda un poco de mis vidas pasadas. Y anoche me recordó algo.

Me recordó que durante una vida yo fui el mejor ladrón de una comarca?

Robé desde un pan hasta el anillo del rey?

Robé desde una simple manzana hasta una copa de oro?

Robé, y la verdad no me cansaba de esto?

Hasta el día en que decidí entrar descaradamente al castillo del rey. Y mientras me paseaba maravillado por los corredores del castillo con repisas atestadas de tesoros, observé una puerta chapada entera en oro y lo único que se le ocurrió a mi cabeza fue pensar que era la bóveda del rey. Y sin pensarlo dos veces decidí entrar?

Y al entreabrir la puerta descubrí el tesoro más celado por el rey?

Descubrí una hermosa princesa que dormía placidamente, soñando con ángeles que la llenaban de paz?

Y no pude hacer más que quedarme ahí apreciando esa hermosa niña. Y estuve allí hasta el amanecer, cuando el sol inundaba lentamente ese gran cuarto y hacía resplandecer más el rostro de esa princesa.

Muy contra mi voluntad tuve que salir de la forma más oculta de ese castillo?

Pero aún así decidí volver cada noche para seguir mirando como dormía. Y estando allí, en medio de la oscuridad, me di cuenta que me había enamorado. Y como buen ladrón que era, me puse en la tarea de robarle un beso a ese ángel.

Y fue esa noche de Luna llena, cuando poco a poco me fui acercando, cada vez más hasta el momento en que sentí su respiración creando una hermosa melodía junto con el acelerado palpito de mi corazón. Y allí, esa noche, con el manto nocturno tejido por el viento, logré por fin mi cometido; robarle un beso a la princesa.

Un beso que encendió en mi alma una llama tan poderosa, que llenaba de luz todo el cuarto, haciendo despertar a la hermosa niña de su agradable sueño; esa hermosa princesa que al ver mis ojos enamorados simplemente me regaló una sonrisa, la sonrisa más hermosa que yo haya podido ver en el mundo y sus alrededores?

Y esa noche me di cuenta que yo, el ladrón más grande del mundo había sido robado. Esa hija de la luna fue capaz de robarme el corazón como si le hubiese robado un dulce a un niño. Y la verdad así me sentía yo, como un niño indefenso, con el alma totalmente desnuda ante esa bella princesa que me enamoró con un beso y una sonrisa. Y ese día también volví el ladrón más nombrado del cielo, porque todas las estrellas hablaban de cómo un simple mortal fue capaz de robarle el corazón a esa alma inmortal, además de cómo se había tomado el atrevimiento de con sus profanos labios, tocar su mágica boca, de ella, sagrada como el agua que nace del sol.

Y al despertar, me di cuenta que tenía un dolor bonito allí donde dicen los médicos que está el corazón. Y me acordé que tú de nuevo me habías robado el corazón hermosa princesa de la Luna.

 

FIN

ATRÁS