BESARTE
?Voy
caminando, simplemente caminando, y de repente esa caminata me lleva
directamente hacia ti, y te veo allí, entre la gente, tan sola, que me doy
cuenta que hay mucha gente ciega, porque no se han dado cuenta de la belleza de
tu alma y sólo se fijan en las fabulosas curvas que se aliñan perfectamente a
tu cuerpo. Y de repente te das una vuelta y te diriges hacia mí, y con una sola
mirada me rozas el espíritu, mientras una de tus manos me roza el cuerpo, a
causa del tumulto. Y entonces me detengo entre la gran ola de una maldita
masificación y siento como cada una de las personas que pasan me golpean, pero
ninguna de estas me hace sentir realmente vivo, de la forma como lo hiciste tú.
Entonces decido darme la vuelta para buscarte y me doy cuenta de que ya no estás.
E indago en tu búsqueda, pero simplemente ya no estás. Y por un momento tengo
miedo de que te hayas dejado arrastrar por la masa. Pero justo en el momento en
que comienzo a sentirme vacío de ti, me tocan el hombro y con mucha rapidez me
doy la vuelta con un gran presentimiento?el cual resultó ser cierto; eras tú.
Y sin darme cuenta, cuando me voltee, quedé tan cerca de ti, que era imposible
no escuchar tu respiración cansada y sentir tu cálido aliento en mi rostro, y
allí estando tan cerca lo único que se me ocurre decirte es un susurro de
?te amo- y casi inmediatamente, como si fueran imanes, nuestros labios se van
juntando hasta que se encuentran tan cerca que las respiraciones y las
palpitaciones comienzan a acelerarse, y como un rayo decido embestirte con un
beso, con el miedo de que no lo aceptes. Pero este continúa, y la gente a
nuestro alrededor parece no darse cuenta, lo cual me sorprende porque aún
estando allí la gente pasa de largo, e incluso a través de nosotros, sin darse
cuenta de la descarga de amor que allí se está produciendo, y entonces me doy
cuenta que realmente he besado un ángel. Y ese beso sabe a gloria eterna y a
salvación carnal, sabe a atardeceres llenos de abrazos, a caricias clandestinas
en noches oscuras como la boca de un lobo, pero hermosas como tu propia boca.
Saben a lluvia de menta, y a largos recuerdos bajo ella. Sabe a memorias de
amaneceres inolvidables, a lágrimas de alegría, a calles llenas de recuerdos,
a miradas sin sentido, sólo el sentido de mirarte, y sumergirme en tus ojos de
color galaxial y casi orgásmico.
Y
entonces para confirmar más mi teoría de que eres un ángel, abres tus alas y
nos comenzamos a elevar sobre esa multitud de gente, hacia el cielo infinito que
nos tiene un lugar reservado exclusivamente para nosotros, los defensores más
aguerridos del amor y sus sueños, simplemente para que pasemos allí las
noches, y parte de los días demostrándonos con símbolos que el amor no son
palabras y actos, el amor es amor y ya, porque el resto irá naciendo del alma y
del corazón.
Porque
además el oficio de ser un poeta, perdón casi-poeta, se completa más si la
musa que es inspiradora, y hermosa, se enamora del escritor y lo invita a sus
paradisíacos parajes para disfrutar de los dulces manjares que le ofrece, como
caricias que más bien parecen ballet sobre la pista de mi corazón, abrazos que
me inspiran a decir que el alma se me escapa para ir a regalarle un poco de
nuestro amor a la Luna con un abrazo, menos fuerte que el de nosotros claro. Una
que otra mirada que me recuerda palabras que he enterrado dentro de mí para
poder guardar un poco de inspiración para mí, pero que cuando te miro y me
miras, es como si tuvieras la llave de mi propio corazón y lo abrieras con una
facilidad única. Es que es tan fácil para ti, que los días que te encuentras
mal, con sólo hacérmelo sentir a la distancia me haces escribirte palabras
para subirte el ánimo, la moral , y elevarte hasta el fin del universo. Y uno
que otro beso, que me ha hecho abrir un álbum en lo más profundo de mi ser,
para guardar allí cada uno de esos besos con sabor a azúcar, que sabiamente me
sabes dar en el momento adecuado.
TE AMO.